“Este taladro ya no da”, “no entra la broca”, “se recalienta”, “no perfora el muro”.
Estas frases se repiten todos los días en una ferretería y casi siempre el problema no es la marca, es que el taladro no es el indicado para el trabajo que se está haciendo.
La primera pregunta que hay que hacerse no es qué taladro comprar, sino qué material se va a perforar. No es lo mismo madera, metal, ladrill o o concreto. Un taladro atornillador funciona bien
para madera, drywall y trabajos livianos, pero cuando se le exige en muro o placa simplemente no responde. Ahí aparecen los daños, el desgaste prematuro y la frustración.
Otra duda frecuente es si un taladro percutor realmente sirve para todo. La respuesta es: para muchas cosas sí, pero no para trabajos pesados continuos. El sistema de percusión permite perforar concreto liviano y ladrillo, pero cuando se usa constantemente en concreto duro, el equipo sufre. Es ideal para hogar, remodelaciones y obra liviana, no para uso intensivo.
Cuando el trabajo es exigente, continuo o sobre concreto estructural, el rotomartillo es la herramienta correcta. No trabaja a fuerza del brazo sino con impacto neumático, lo que reduce el
esfuerzo y aumenta la eficiencia. Aquí muchos clientes se dan cuenta de que el problema nunca fue la broca, sino la herramienta equivocada.
Elegir el taladro adecuado ahorra tiempo, dinero y evita cambiar de equipo cada pocos meses. La clave está en usar cada herramienta para lo que fue diseñada.
¿Taladro percutor o rotomartillo? ¿Cuál necesito realmente para concreto?
Una de las búsquedas más comunes en el sector ferretero es esta comparación, porque a simple vista parecen lo mismo, pero en la práctica son muy diferentes.